¿Curaduría de arte o la ciencia de la nada?

¿Curaduría de arte o la ciencia de la nada?

Yo soy aquella mujer que hizo la escalada de la montaña de la vida removiendo piedras y plantando flores.

Cora Coralina.

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Las ciudades y las muestras son libros que se leen con los pies. Reflexionando en la vida cotidiana de los mayas plasmada en la pintura, pienso en la curaduría como una de las pocas actividades humanas que no requiere conocimiento, ni perfeccionamiento, no exige a su practicante tener alguno tipo especial de inteligencia. ¿Qué es el curador de arte y cuál es su función? Entonces, el arte actual es la sombra de lo que era antiguamente ya que la selección provoca las injusticias, las inadecuaciones, las desigualdades y las exclusiones, pero nadie demanda al sistema y sí de a su semejantes.

La curaduría de arte es una práctica de modos y habilidades, de pequeños acuerdos e insignificantes correcciones, semejante a la rutina de los animales. En mayo de 2007 el roquero británico David Bowie, curador del “High Line Festival” dijo al reportero de New York Times que le encanta la palabra curador porque las definiciones suenan a alguien que dirige un zoológico. En curaduría, lo que parece arte, es. Ya, que el valor de la obra determina lo que es el arte.

Los grupos de curadores no controlan las bienales ni deciden lo que es bueno y lo que no lo es, como imaginé el espectador. Es el empresario quien controla la producción y distribución de la cultura en el mundo. La democracia, desgraciadamente, no sirve para nada. El mito creado alrededor del artista se propaga con más facilidad que el valor estético de la obra, porque la apariencia está mejor construida que la obra.

Hacer curaduría es negociar quién es artista porque las exposiciones son la extensión de la política. Por lo tanto, se concluye que la curaduría, en resumen, es todo. Por eso las muestras de arte son definidas de una forma e interpretadas de otra y vistas como un espectáculo de mil formas y maneras diferentes. En realidad, casi todos los actos del ser humano son transformados en obra de arte. Sin embargo, el acto del curador es una cosa y el arte es otra. Establecer el límite entre arte y curaduría es la preocupación de los teóricos. Las muestras de arte por ser un espectáculo no tienen una unidad ideológica, una consistencia y ni una homogeneidad: Por eso los catálogos no tienen textos críticos, ya que el texto es reflejo de una cierta unidad de posiciones políticas. El comité de curaduría de arte es una invención para legitimar la exclusión de los movimientos artísticos periféricos. Cualquier exposición nos aclaran que la ignorancia en el siglo XXI es un bien mejor distribuido que en los siglos anteriores.

Lo que sabemos es que el arte es realizada desde que el mundo empezó. Marx y Friedrich Engels identificaran en el proceso histórico la lucha de clases que mueve a la humanidad. Así, el espacio cultural no representa al empresario, porque este espacio es un reflejo de la sociedad. El empresario es el dueño del espacio cultural y el espectáculo es organizado por un curador en todo sistema cultural. Hoy en día, el espectáculo es algo que el curador lleva más en serio que las propias obras.

Resultado de imagen de homosexualidad en los mayas

 

 

Los dibujos de la Cueva de Naj Tunich, Guatemala – iconografía maya clásico.

El primero un anciano abraza a un joven, mientras rozan sus penes; el segundo muestra un hombre intoxicado masturbándose y derramando su semen, lo ha relacionado con la fecundación simbólica.

El arte contemporáneo señala la imposibilidad de hablar de estilos porque el curador re-significa una idea sin limitaciones técnicas para producir o visualizar lo que no se ve. Por ejemplo, lo que el espectador aprecia en la Bienal de Arte Paiz, (Guatemala) es la ausencia de reflexión y sistematización crítica. El público no camina en la bienal para formar su pensamiento, ya que él lo recibe todo hecho. El tema “Guatemala: el individuo y sus circunstancias” es una alusión a un realismo mágico que no expresa nada. El curador crea su propia obra (la exposición) a partir de obras seleccionadas; y cree que cumple así la función complementaria a la del artista.

La primera cosa que se nota cuando se entra o se sale de una muestra de arte es la arrogancia y el injustificado menosprecio de la élite por las manifestaciones populares (y en ella se incluyen los sus sirvientes, como las camadas de la burocracia estatal, los intelectuales, los profesores universitarios, los periodistas, los curadores) En fin, seguimos de espaldas a la sociedad. El curador mira el mundo de hoy como era en el tiempo de los tílburis. (Carretas con ruedas antiguos) Con el pretexto de que tiene la misión de servir y de acercarnos el arte transforman la muestra en espectáculo.

El actual escenario cultural mundial nos deja claro que el espectáculo quita de la muestra lo que debería ser su atributo: enseñar a ver y pensar. El sociólogo Simón Schawartzaman afirma– “el verdadero ejercicio intelectual se hace al poner las ideas y los jueces en una báscula, algo que solo es posible con una amplia libertad de investigación y de crítica”. No es el caso de las muestras de arte, donde el curador adula a las vedettes del arte y al mercado en vez de resaltar las cualidades de la obra. ¿Quién determina lo que vale la pena ver? ¿Y quién propicia las lecturas? Lo que el lector ve en los dibujos mayas de la Cueva de Naj Tunich (Guatemala), reproducidos aquí es un anciano abrazando a un joven, mientras que rozan sus penes. El significado de la escena aún no es claro para espectador. Sin embargo, se trata de una pareja homosexual.

Magno Reis. pacal2007@yahoo.com.mx

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