El desnudo en las artes. Su esencia filosófica. Parágrafo para discusiones abiertas

El desnudo en las artes. Su esencia filosófica. Parágrafo para discusiones abiertas

Resultado de imagen de Las durmientes. Gustave Courbet

Las durmientes. Gustave Coubert circa 1850

 

Nacemos desnudos, nos vamos diluyéndonos entre una ropa prestada para finalizar en una ceremonia luctuosa.
El hombre es el único animal que va requiriendo pieles según los cánones de las políticas del mercado. A cada momento una tela nueva. Se nos ha hecho anti naturales, “anti” ver la realidad celular de nuestro instinto y esencia. Cada época se cubrió, desde que el hombre se manifestó en contra del frío con una piel de bisonte o lobo.
Desde que nos manifestamos como existencia histórica, el estudio de nuestro propio organismo ha surgido como una vertiente necesaria para entender la mecánica biológica que nos acompaña. Entonces la desnudez deja la tela, el velo, la piel y se convierte en libro, en área literaria y en tecnología de uso para nuestro propio conocimiento.
Es bello ver el desnudo, experimentarlo en nuestros ojos a través de las pieles del otro. Innumerables maestros nos enseñaron no sólo los pliegues clásicos de las pieles gimnásticas y musculosas sino las obesidades que crean hermosas curvas infinitas o de las pieles caídas y llenas de arrugas, o de aquellas que se comen entre sí en las pinturas de Francis Bacon.
Los griegos y romanos fueron creando las artes basamentadas en los ensayos de ver expresiones corporales a través de los dioses, así el cuerpo es fuente, ofrenda y fuego de la plasticidad que los omnipotentes designaban a cada ser existente. La desnudez era un libro y asimismo un ensayo perenne.
Lo vemos reflejado en Pier Paolo Pasolini, quien dentro de esa escuela que era él mismo, fundó un lenguaje donde la desnudez es geografía para la escritura. De allí sus obras textuales o visuales tenían como referente básico el estudio de la desnudez sin intimidación, como el perfecto hombre y la perfecta medida que el arquitecto romano Vitruvio promulgaba, cuando decía que toda la existencia arquitectónica debía ser una simulación de las medidas del hombre explayadas en dimensiones. De este precepto el Renacimiento toma toda su base para hacer sus estudios de perspectivas, a los cuales por cierto las artes visuales actuales llegan ahora con nuevos ímpetus de investigación y proceso.
Ya tarde en el siglo XIX, la escuela academicista de Pompeya promulgó que el desnudo debería ser idealizante y no menospreciar la calidad psíquica del espectador, cualquier punto de realismo, indicaban ellos, permitía la entrada de la vulgaridad. Kenneth Clark, investigador de las formas comunicacionales ya lo planteaba indicando que la credibilidad del desnudo era percepción absoluta, enmarcada ésta en la dimensión del dónde y cómo se presentaba.
De allí partimos, en esta deliberación de hasta dónde el desnudo en las artes pasa por un mero acto de muestra, de catálogo espiritual, de lucidez y comunión o simplemente como un acto de protesta y provocación. Es una difícil tarea delimitar entre idealización y erotismo y entre enseñanza y provocación.
Particularmente considero que la lectura del desnudo siempre está enmarcada en 3 factores: plasticidad, ética y espacio. Este último un indicador ineludible que delimita la presentación del mismo. La ubicación determina los factores de expresión y acción. El espacio incluye el mental y el educativo. No es entendible un desnudo erótico y su simulación de mensaje en la mente de un infante a la de un adulto formado y cocido en expresiones múltiples y variadas.
Los límites de discusión se ensanchan como cabezas de playas en son de guerra, podemos afirmar que el desnudo es educación y las formas del desnudo dependen de los contextos educativos donde se sumerge la acción. El cristianismo, y todas sus formas y reformas, aplastó la posibilidad de ver el desnudo como dimensión espiritual y lo arropó con vestimentas de miedo y una obcecada obstinación por mancharlo con llamas de infierno.


das verstorbene Liebespaar. Los amantes malditos. Siglo XVI

Durante un tiempo el desnudo pasó de expresiones de amor, sensualidad a sinonimia de averno y pudrición, hoy vemos un desnudo y tratamos de ubicarlo en contexto, nuestra mente al servicio de los contextos enseñados sirve como un gavetero indicador de los circuitos entre lo bueno o lo malo. De allí las perennes confusiones en las artes, tanto del emisor como del receptor.

keith haring and his model

Los desnudos en el cine y en el teatro obedecen a la textualidad y la hipertextualidad que encierran las semánticas de los conceptos y sus significados. Estos últimos obedeciendo a la contextualidad de lo presentado en un área espacial. Hoy el teatro, como la danza, usa el desnudo como una forma explícita de transgresión corporal, el cuerpo toma texto y escribe. La dimensión de ese escrito es contextual y obedece a reglas sociales, de allí que la transgresión explica, seduce, manipula, expresa.
Debe abrirse un campo de acción e investigación semántica sobre el mismo.
Gerardo Martínez.
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