El arte como ideología

El arte como ideología

 

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En épocas anteriores, las muestras de artes visuales eran una discusión sobre política. Por ejemplo, el grabado “Libertad de Expresión” de Adolfo Mexiac brotó de dos hechos históricos: el golpe de Estado del presidente de Guatemala Jacobo Arbenez y la expulsión del director de Bellas Artes luego de que aceptara colocar la bandera del partido comunista sobre el ataúd de Frida Kalo, en julio de 1953. En este grabado, Adolfo Mexiac a través del lenguaje gráfico creó una serie de signos visuales que simbolizaban la inconformidad social, la falta de libertad de expresión y el colonialismo norteamericano.

La cadena amordazando la boca de la indígena representa la limitación del habla y la imposición de otro pensamiento ajeno a la cultura. El candado dispuesto a la izquierda con la inscripción “USA” significa la invasión y la intervención de EEUU en la política internacional. ¿Por qué el artista y el periodista del siglo XXI tienen miedo de expresarse y opinar?

Las palabras y las artes visuales todavía se resisten a la tecnología porque valoran la libertad de expresión. “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión. Este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir información y opiniones autorizadas, y el derecho de difundirlas sin limitación de fronteras por cualquier medio de expresión”. Hemos perdido la creatividad, el lenguaje y la voz porque vivimos en la región más desigual del planeta. El espectador no encuentra respuestas en las obras de arte a los problemas sociales y económicos porque el arte es un espacio para las preguntas y no para las respuestas. El conocimiento nace de la indecisión y no de la certeza.

Las artes visuales apoyadas por el Estado (becas, premios y viajes) no dicen nada porque son expresión de la individualidad. El miedo a perder la “beca”, el miedo a perder el “empleo”, el miedo a perder el prestigio en un reducido espacio y el miedo a perder los viáticos contribuye a la destrucción de la creatividad y de la ideología que ya ha estado presente en el arte de los siglos pasados. ¿Cuál es el significado del excremento intencionalmente dejado en la estudio del periodista Hugo Isaac Robles Guillén? ¿Es una especie de performance o es una obra de arte conceptual?

El mensaje es una amenaza a la libertad de expresión, pues la tendencia de los intelectuales hoy día haber la de la subordinación y la de los investigadores es la de la total conformidad con las normas y no con los problemas sociales. Los altos salarios y el sistema de privilegios de estos grupos (viáticos y viajes) crean una red inevitable de intereses y de subordinación al sistema establecido. En este siglo, las universidades limitan, por necesidad operacionales, los temas de investigación de sus investigadores.

Para ser intelectual en este siglo, con algunas excepciones, no se puede pensar ni hacer obras de arte fuera de los padrones establecidos. ¿Cuáles son los padrones? La ideología de las instituciones culturales y educativas es la ideología del consumo, del mercado libre; imitamos los padrones culturales europeos y norteamericano, pero no consumimos obras de arte local. La libertad de expresión sólo es posible para los dueños de las instituciones culturales.

La libertad de opinión del artista contemporáneo tiene como límite la orientación de los intelectuales y de los productores culturales. La guerrilla de 1994 tuvo un profundo efecto en todos nosotros -en lo que escribíamos, decíamos, pensábamos y pintábamos-. El pintor local, el crítico de arte local y el periodista cultural local eran más cuidadosos sobre lo que escribían que sobre lo que hablaban, pues partimos de la premisa de que todo que hacíamos estaba sujeto a la exclusión de las instituciones.

El arte abstracto fue censurado en los Estados Unidos por la sociedad civil, incluyendo a museos y fundaciones que acusaron al arte abstracto de ser un arte comunista e impidieron su compra, difusión y exhibición. El pintor Jackson Pollock explicó que “el pintor moderno no puede expresar su época, la aviación, la bomba atómica o la radio a través de la vieja formas del renacimiento o de cualquier otro tiempo pasado. Cada época encuentra su propia técnica.” (HESS 2005, 17)

La fuente de inspiración que dio lugar al nacimiento del expresionismo abstracto en Nueva York fueron los mitos de los indios. Estas obras censuradas, reemplazaron a París como el nuevo epicentro del arte. En Nueva York se publicó el Manifiesto del Arte Moderno, en el cual se recordaba el deber de los museos de defender la libertad de expresión. El manifiesto señalaba: “Deploramos la ignorancia y el descuido con que se ha atacado política y moralmente al arte moderno. (…) La amplia diversidad en el arte moderno es una señal de vitalidad y libertad de expresión inherente a la sociedad democrática. (…) La libertad de expresión es necesaria para que el arte crezca, se transforme y sirva al espíritu humano” (Clapp 1972, 285).

¿Será que el artista del siglo XXI no se inspira en los hechos que mira? ¿Sera que el artista global perdió la imaginación? ¿O será que no se hace arte con el corazón?

Creo que después de los grandiosos movimientos artísticos, los intelectuales empezaron a teorizar sobre el arte y, los artistas se transformaron en intelectuales hecho que los ha afectado. No estoy afirmando que se deba concebir al arte de este siglo como al arte de los siglos pasados sino que el arte de la actualidad se debe desarrollar de forma global y los hechos históricos como la barbarie sucedida en Acteal no deberían perderse en la noche de los tiempos sino más bien adquirir la importancia que tiene, por ejemplo, El Guernica de Picasso que se creó inspirada en una brutalidad semejante.

 

Por Magno Fernandes dos Reis. Caferelax57@yahoo.com.mx

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