La Piedad según Hupka

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Robert Hupka (Agosto 26, 1919 – Julio 3, 2001) fue un ingeniero de sonido en las empresas multinacionales RCA y Columbia Records y antes de su retiro, como profesional del área de audio, realizó trabajos como camarógrafo de la CBS Televisión en New York. Hupka nació en Viena y se trasladó a Estados Unidos al escapar de las sedientas garras de la segunda Guerra mundial.

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Hupka tomaba como aficionado y en secreto, miles de fotos cada vez que iba a los conciertos de Arturo Toscanini , mientras éste trabajo en la NBC Symphony Orchestra. Lo mejor de todas aquellas fotografías fue publicado en un libro titulado “Este fue Toscanini” (1963). El particular tratado de fotografía es introducido con un ejemplar ensayo crítico del violinista Samuel Antek sobre la música y el arte desde las sombras y el claroscuro. El mismo se convirtió en un libro básico de fotografía de orquestas y de teatros, nos referimos a la difícil luz que existe dentro de un recinto cerrado.

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Este hombre obtuvo, a principios de los años sesenta el permiso de fotografiar la piedad de Miguel Angel, cuando esta fue exhibida en el New York World’s Fair. Se dice que lo hizo durante una noche. Algunos expertos no lo admiten, debido a la exactitud de las fotos y la precisión de la luz. Hizo cientos de fotografías desde todos los ángulos, subido en andamios, de todas las formas posibles.

 

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La exposición de sus fotos tiene casi siempre un lugar preferencial en las iglesias góticas y románicas, así como en las iglesias barrocas de América. Los entornos íntimos, de penumbra, con música de cantos gregorianos de fondo. En un silencio absoluto. La imagen de una madre con su hijo moribundo electrifica al espectador, que ve una obra a través del lente, de un artesano de la imagen, dos obras confundiéndose, cimbrándose como con un mismo cincel. Pareciera que los personajes retratados hubiesen posado ante el lente con ese dolor sublime que esta enfatizada por las rugosidades, por los pliegues, por la suavidad de un cuerpo agonizante. Las fotografías, todas en blanco y negro invitan a la oración profunda…

Cuando Robert Hupka fue preguntado acerca de la contemplación de La Piedad, él respondió: «por primera vez en mi vida me encontraba ante la verdadera grandeza». Luego Hupka manifestó que “La Piedad” de Miguel Angel había cambiado sustancialmente su vida. Una leyenda renacentista dice que al ser investigado Miguel Ángel acerca del porqué de la escultura y el sino del rostro de la Madre tan joven como del del Hijo, el artista respondió:

“Las personas enamoradas de Dios no envejecen nunca”

Gerardo Martínez

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